La producción de gases renovables es una pieza clave en el engranaje de la transición energética.
De hecho, los gases renovables son esenciales para el crecimiento económico, la sostenibilidad y la reducción de la dependencia energética, según el Marco Europeo sobre Energía y Clima para 2030.
Con este ordenamiento se pretenden reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero de la UE en al menos un 55% de aquí a los próximos cinco años.
El biogás y el biometano son dos gases renovables a los que se les asigna un papel preponderante en la actual crisis climática y energética, debido a su forma de obtención, sus aplicaciones y ventajas.
España es el país europeo con más capacidad para la producción de estos gases renovables. Un potencial que, dicho sea de paso, aún no se ha aprovechado.
Para avanzar en el desarrollo de su tecnología dentro del territorio nacional, se ha puesto en marcha la Hoja de Ruta del Biogás y el Sistema de Garantías de Origen de los Gases Renovables. Ambas herramientas son necesarias para dar impulso y acelerar la producción de biogás y biometano.
En la búsqueda continua por soluciones sostenibles y amigables con el medio ambiente, el biogás y el biometano han surgido como recursos energéticos prometedores. Ambos derivan de procesos de descomposición orgánica, pero ¿cuál es la diferencia entre ellos y cómo se pasa de uno a otro?
Principales diferencias
El biogás es una mezcla de gases, principalmente metano (CH4) y dióxido de carbono (CO2), que se genera a partir de la descomposición de materia orgánica (residuos sólidos urbanos, residuos orgánicos diversos, lodos de depuradora, estiércol, purines, etc.) en ausencia de oxígeno. Este proceso, conocido como digestión anaeróbica, ocurre en instalaciones como vertederos, plantas de tratamiento de aguas residuales y plantas de biogás.
Cuando purificamos este biogás, obtenemos biometano con características similares al gas natural, lo que lo hace apto para ser inyectado en la red de gas o utilizado como combustible en vehículos. Por lo que, el biometano es una forma purificada y enriquecida de biogás, con un contenido de metano de al menos el 95%.
La principal diferencia entre el biogás y el biometano radica en su composición y pureza. Mientras que el biogás contiene una mezcla de metano y CO2, el biometano está compuesto principalmente por metano, con una concentración muy baja de otros gases.
El biogás y biometano parte fundamental en la transición ecológica
La transición ecológica tiene como objetivo actual construir una economía neutra y para ello es necesario avanzar en la descarbonización y en la transición energética justa.
Alcanzar este objetivo requiere de un compromiso por parte de las Administraciones públicas y de las organizaciones de múltiples sectores en todo el mundo.
A nivel europeo, este compromiso se firmó en 2020 con el Pacto Verde Europeo, donde se marcan los objetivos de reducción de emisiones, fomento de las energías renovables y gestión eficiente de los residuos con el objetivo final de alcanzar las cero emisiones netas en 2050.
En España las directrices para cumplir con este compromiso quedan recogidas en el Plan Nacional Integrado de Clima y Energía. En él se determinan las líneas de actuación y el camino adecuado a seguir. Y en este mismo sentido, se ha aprobado el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética.
Los planes de actuación que surgen a partir de estos compromisos van dirigidos a conseguir un planeta libre en emisiones y un futuro energético sostenible, donde los gases renovables, como el biogás o el biometano, ocupan un papel clave.
El biogás es un gas versátil al ser capaz de producir energía eléctrica y calor para múltiples aplicaciones en la industria intensiva y, también, es una solución para fomentar la movilidad sostenible al usarlo como combustible.
Por su parte, el biometano es una fuente de energía renovable con unas tasas de continuidad que, por ahora, no ofrecen otras fuentes renovables. Por esto, supone una solución energética para la economía circular, el impacto ambiental y la eficiencia energética. Una solución de la que disponemos actualmente y que se puede incorporar fácilmente para su uso en el sistema energético.
La producción de biometano se puede amoldar a las necesidades de cada región o país, contribuyendo a la generación energética y al tratamiento de residuos de sectores como el industrial, agrícola o ganadero. Con esto se reduce la dependencia energética en estas regiones, al tiempo que se permite el desarrollo económico y social, y se mejora la calidad del aire.
El biogás y el biometano, por tanto, presentan un gran potencial y ventajas para contribuir a esta transición energética, siendo sus procesos de generación los más efectivos para reducir y evitar emisiones a la atmósfera.
Ventajas del biometano
El biometano cuenta con una serie de ventajas, sobre todo con respecto a los combustibles fósiles y otras fuentes de energía más contaminantes.
- Es una energía renovable, que se puede utilizar en ciclos infinitos, si se realizan los procesos de la manera correcta y de forma sostenible.
- Mejora los sistemas de gestión de residuos urbanos, agrícolas y ganaderos, al aprovecharlos para generar energía y evitar una mala gestión del residuo.
- Es una energía neutra en emisiones de GEI e incluso sumidero. No solo abate las emisiones asociadas al sector energético, sino también a las asociadas a la gestión de residuos.
- Se puede transportar y almacenar mediante el sistema gasista.
- Puede usarse para los mismos fines que el gas natural.
- Reduce los niveles de dependencia energética global y local
- Contribuye a fijar empleo rural, debido a la necesidad de puestos de trabajo en las plantas.
- El biometano puede ser vehiculado por la misma infraestructura que el gas natural sin necesidad de inversiones en adaptaciones.
Situación del biogás y el biometano en España
España dispone de un alto potencial para la producción de biogás y consecuentemente de biometano. Gracias a su actividad agrícola y ganadera, su aprovechamiento podría cubrir una parte importante del consumo doméstico-comercial e industrial actual de gas natural. Además, la Comisión Europea identifica su extensa infraestructura de gas existente como principal ventaja competitiva para el desarrollo del biogás frente a otro tipo de tecnologías en el proceso de transición energética.
Los últimos datos de la EBA (European Biogas Association) muestran una producción de 8.079 GWh, en 2020, un 2% del consumo total de gas en España. A pesar del bajo porcentaje sobre el uso de gas final, España ocupa el quinto lugar en la producción combinada de biogás y biometano en Europa (8.174 GWh).
El uso que en la actualidad se le está dando al biogás en España de forma mayoritaria es la generación de electricidad; que si bien es cierto era una buena solución para aprovechamiento energético no es en la actualidad la forma más eficiente de hacerlo.
Las tecnologías existentes de upgrading, hacen que el aprovechamiento del biogás para inyección en forma de biometano en la red de gas natural sea la forma más eficiente desde el punto de vista energético y medioambiental; con rendimientos superiores al 95% frente al 35-50%.
Según un informe de SEDIGAS en España existe un potencial disponible para generar biometano de 137 TWh/año; con este potencial se cubriría más del 100% del consumo doméstico comercial o más del 60% del consumo total de gas natural como energía final.
La infraestructura de gas supone una gran ventaja para los proyectos de biometano debido a la gran flexibilidad que se aporta, evitando la necesidad de ligar la demanda y la oferta (por ejemplo: se evita la quema en antorcha del biogás).
Además, el sistema gasista español forma parte del sistema gasista europeo, con lo que estos proyectos se abren a todo el mercado europeo.
