Economía circular para un mundo sostenible


La economía circular es un modelo económico sostenible que surge como alternativa al modelo lineal tradicional, más agresivo y menos respetuoso con el medioambiente y con el consumidor. Se trata de un elemento clave en la transición energética promulgada por la Unión Europea (UE) y se basa en un proceso de producción enfocado a la calidad y no a la cantidad. 

Dado que plantea una serie de implicaciones y retos, es importante abordar en detalle qué es la economía circular,  principios en los que se fundamenta y beneficios que ofrece.


Paradigma de producción y consumo


La economía circular es un nuevo paradigma de producción y consumo que se enfoca en optimizar los recursos y minimizar los residuos generados. Se trata de un modelo económico sostenible que busca reducir la huella ecológica fomentando acciones como el reciclaje y la reutilización de los productos.

Dicho en otras palabras. La economía circular es un modelo centrado en maximizar los recursos disponibles para que estos permanezcan el mayor tiempo posible en el ciclo productivo.

El objetivo es reducir todo lo posible la generación de residuos y  aprovechar al máximo aquellos cuya generación no se pueda evitar.


Alcance planetario


Según las previsiones de Naciones Unidas, la población global se incrementará hasta alcanzar los 9.100 millones de personas en 2050. Con las cifras de población estimadas se necesitarían casi 3 planetas Tierra para proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener los modos de vida actuales.

En el caso de España, con el sistema económico “lineal” actual, basado en: «usar-consumir-tirar», ya se necesita más de dos veces y media la superficie del país para abastecer las necesidades de nuestra economía.

Este modelo «lineal», en el que se ha basado el crecimiento económico global desde la Revolución Industrial, implica un uso intensivo de recursos naturales y crea una elevada presión sobre el medio ambiente que está detrás de las manifestaciones más graves de la crisis ambiental que atravesamos, incluido el cambio climático o la pérdida de biodiversidad.


Los 6 pilares de la economía circular


La economía circular, con el objetivo de extender el ciclo de vida de los materiales y productos se fundamenta en 6 pilares: 

  1. Compartir.
  1. Alquilar.
  1. Reutilizar.
  1. Reparar.
  1. Renovar.
  1. Reciclar.

Gracias a este modus operandi, por un lado se reducen los residuos y por el otro cuando un producto llega al final de su vida útil, sus materiales y componentes se mantienen, siempre que sea posible, en la economía.


Economía circular versus economía tradicional


Hasta ahora hemos aplicado modelos de producción lineales, es decir, extraemos, producimos, consumimos y desechamos. La sociedad en la que vivimos hace que el ritmo de consumo se esté acelerando, se trata de un modelo rápido pero poco sostenible para el planeta.

El modelo lineal tiene impactos agravados sobre recursos y ecosistemas:

  • Elevados volúmenes de residuos.
  • Gases de efecto invernadero que acentúan el cambio climático.
  • Contaminación de suelos y masas de agua.

Además, estas afecciones adquieren una dimensión adicional cuando nos referimos a recursos no renovables o escasos, y cuando se trata de insumos clave (Conjunto de elementos que toman parte en la producción de otros bienes) en la producción de determinados bienes y equipos.

Cabe destacar, también, que los impactos del modelo lineal se agravan por unos hábitos de consumo cada vez más asociados a la «moda rápida», con tasas de renovación de los bienes que no agotan el ciclo de vida útil del producto, como ocurre, por ejemplo, con la ropa o los dispositivos electrónicos.

Este modelo es agresivo con el medio ambiente y agotará las fuentes de suministro, tanto materiales como energéticas.

Además, en este tipo de economía hay una fuerte dependencia de las materias primas, lo que conlleva un riesgo asociado al suministro, precios altos de las mismas y elevada volatilidad, así como una reducción significativa del capital natural y sus consiguientes pérdidas económicas.

La economía circular, por contra, establece un modelo de producción y consumo más sostenible, en el que las materias primas se mantienen más tiempo en los ciclos productivos y pueden aprovecharse de forma recurrente, procurando con ello generar muchos menos residuos.

Como su propio nombre indica, la esencia de este modelo radica en que los recursos se mantengan en la economía el mayor tiempo posible, promoviendo que los residuos que generamos puedan servir de materia prima para otras industrias.

Es por estos motivos por los que se hace necesario iniciar una senda de transición para pasar de la economía lineal a la economía circular.


Beneficios 


La adopción de un modelo de crecimiento económico basado en la economía circular tiene, entre sus principales beneficios:

  • Proteger el medio ambiente

La reutilización y el reciclaje de productos ralentizarían el uso de recursos naturales, reducirían la alteración del paisaje y el hábitat y ayudarían a limitar la pérdida de biodiversidad.

  • Reducción de las emisiones anuales totales de gases de efecto invernadero.

Crear productos más eficientes y sostenibles desde el principio ayudaría a reducir el consumo de energía y recursos, ya que se calcula que más del 80% del impacto ambiental de un producto se determina durante la fase de diseño.

El envasado es un problema cada vez mayor y se calcula que, de media, cada europeo genera casi 190 kg de residuos de envases al año. El objetivo de la UE es atajar el exceso de envases y mejorar su diseño para fomentar la reutilización y el reciclado.

  • Reducir la dependencia de las materias primas

Uno de los motivos para avanzar hacia una economía circular es el aumento de la demanda de materias primas y la escasez de recursos. Varias materias primas cruciales son finitas y, como la población mundial crece, la demanda también aumenta.

Otra de las razones es la dependencia de otros países: algunos países de la UE dependen de otros países para sus materias primas. En 2022, cada europeo consumió 14,9 toneladas de materias primas, según Eurostat.

El valor total del comercio (importaciones más exportaciones) de materias primas entre la UE y el resto del mundo en 2023 fue de 165.000 millones de euros. Las exportaciones fueron más bajas que las importanciones, lo que se tradujo en un déficit comercial de 29.000 millones de euros.

El reciclaje de materias primas reduce los riesgos asociados al suministro, como la volatilidad de los precios, la disponibilidad y la dependencia de las importaciones. El reciclaje puede ser una fuente importante de materias primas fundamentales, que son necesarias para la producción de tecnologías cruciales para alcanzar los objetivos climáticos, como las baterías y los motores eléctricos.

  • Crear empleo y ahorrar dinero a los consumidores

La transición hacia una economía más circular podría aumentar la competitividad, estimular la innovación, impulsar el crecimiento económico y crear empleo (700.000 puestos de trabajo solo en la UE para 2030).

El rediseño de materiales y productos para un uso circular también impulsaría la innovación en diferentes sectores de la economía.

Los consumidores contarán con productos más duraderos e innovadores que mejorarán su calidad de vida y les permitirán ahorrar a largo plazo.


¿Cómo fomenta Europa la economía circular?


La Unión Europea quiere conseguir una economía circular y climáticamente neutra para 2050. En los últimos años, ha tomado medidas para reducir los residuos y hacer productos más sostenibles.

La nueva legislación y la actualización de los textos legislativos cubren el diseño sostenible, el empaquetado, el lavado verde (greenwashing), el derecho a reparar y la gestión de los residuos, entre otras áreas.


Biogás y economía circular


El biogás desempeña un papel fundamental en la economía circular al transformar residuos orgánicos en recursos valiosos, como energía y fertilizantes. Las plantas de biogás, a través de la digestión anaerobia, recuperan residuos que de otra forma irían a vertederos, generando energía y biofertilizantes. 

Gracias a las plantas de biogás conseguimos:

  • Recuperación de recursos.

Las plantas de biogás convierten residuos orgánicos, como estiércol animal, purines, residuos agrícolas y lodos de depuradoras, en biogás, que puede ser utilizado para generar electricidad, calor o como combustible. 

  • Reducción de residuos.

Al transformar los residuos en energía y subproductos, las plantas de biogás disminuyen significativamente la cantidad de residuos que terminan en vertederos, contribuyendo a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y de contaminación del suelo y agua. 

  • Generación de fertilizantes orgánicos.

Los residuos de la digestión anaerobia, llamados digestatos, pueden ser utilizados como fertilizantes orgánicos, lo que reduce la necesidad de fertilizantes sintéticos y contribuye a la sostenibilidad del sector agrícola. 

  • Descarbonización.

El biogás, especialmente el biometano, puede ser utilizado como sustituto de combustibles fósiles en diversas aplicaciones, lo que contribuye a la descarbonización de la economía. 

  • Empleo local y desarrollo rural.

Las plantas de biogás pueden generar empleo en zonas rurales, lo que contribuye al desarrollo económico de estas áreas y al fortalecimiento de la economía local. 


Dos conceptos que se complementan


El biogás y la economía circular son dos conceptos que se complementan de forma muy beneficiosa, generando valor a partir de los residuos y contribuyendo a un desarrollo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

  • Mayor eficiencia en el uso de recursos

Se minimizan los desperdicios y se maximiza el valor de los residuos. 

  • Reducción de la contaminación

Se evitan los problemas de contaminación asociados a la acumulación de residuos en vertederos. 

  • Mayor independencia energética

El biogás permite generar energía de forma local y sostenible, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles importados. 

  • Fortalecimiento de la agricultura sostenible

El uso de digestatos como fertilizantes contribuye a la sostenibilidad de la agricultura y a la reducción de la contaminación del suelo.