La bioenergía, especialmente aquella generada a partir de residuos ganaderos, constituye una de las soluciones viables que se suman a la lucha contra el cambio climático en el sector primario.
Los residuos ganaderos, como los purines y el estiércol, representan un recurso infravalorado, pero con gran capacidad para impulsar la economía circular mediante su transformación en biometano y otros subproductos de valor añadido.
Efluentes ganaderos en la transición energética
El aprovechamiento de los efluentes ganaderos (residuos sólidos y líquidos que incluyen heces, orina, restos de comida, camas de animales y agua de lavado) para producir biogás y biometano destaca como una solución estratégica dentro del panorama energético actual.
Estos residuos orgánicos, que antes eran considerados problemáticos por su impacto ambiental, ahora se convierten en aliados clave para una transición energética sostenible.
El biogás obtenido a partir de estos efluentes, mediante procesos de digestión anaeróbica, puede purificarse para obtener biometano, un gas con propiedades equivalentes al gas natural y que puede inyectarse en redes de distribución existentes.
Esta valorización de los residuos orgánicos contribuye significativamente a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), especialmente metano, que tiene un alto potencial de calentamiento global.
Además, del proceso de digestión anaeróbica también se obtiene un valioso subproducto, el digestato, que puede utilizarse como fertilizante orgánico.
La implantación de plantas de biogás y biometano en áreas rurales supone también la creación de empleo directo e indirecto en estas zonas, el fomento de la innovación y la dinamización de las economías locales.
Asimismo, estas iniciativas refuerzan la autosuficiencia energética de las regiones agrícolas y ganaderas.
Plantas de biogás para la ganadería
Con más de 30 Millones de Cabezas de Ganado, España es líder europeo en ganadería. Pero ello también implica un reto: Reducir las Millones de Toneladas de CO2 que se generan anualmente, y que impiden el crecimiento y expansión de la actividad ganadera.
Esta alta densidad de granjas y número de cabezas de ganado también implica la generación de grandes cantidades de residuos orgánicos: purines (mezcla de excrementos sólidos y líquidos), estiércol, aguas residuales del lavado de la explotación y restos de alimentos.
Unos residuos orgánicos que deben gestionarse de forma adecuada para evitar riesgos medioambientales y para la salud.
En el caso de los purines, la práctica habitual era su aplicación directa en el campo, como abono, pero la alta concentración de granjas y los problemas de contaminación de suelos, aguas y la emisión de gases de efecto invernadero, derivados de esta práctica, han llevado a su prohibición.
Ante esta problemática, para poder llevar a cabo una correcta gestión de las deyecciones ganaderas y cumplir con la normativa, se plantea la opción del tratamiento de estos residuos para la obtención de biogás como una solución viable y sostenible para el sector.
La generación de biogás en las explotaciones agropecuarias reduce su impacto ambiental, al tiempo que permite la obtención de energía renovable para autoconsumo o distribución en red.
Planes estratégicos: Hoja de Ruta del Biogás
Una de las necesidades del sector ganadero para implementar la producción de biogás es la creación de planes estratégicos promovidos por el propio sector y el apoyo de las administraciones.
Para atender estas necesidades, El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), aprobó la Hoja de Ruta del biogás el 22 de marzo de 2022.
Entre sus medidas destacan:
- El impulso a la realización de análisis coste-beneficio para el desarrollo de proyectos de biogás en explotaciones ganaderas.
- El fomento de la instalación de pequeñas plantas de cogeneración para autoconsumo en explotaciones ganaderas individuales o en régimen de cooperativa.
- Destinar líneas de ayudas al desarrollo del biogás.
Además de estas disposiciones, la Hoja de Ruta del Biogás también establece la necesidad de crear un Sistema de Garantías de Origen (GdO) de los gases renovables, que permita certificar el origen renovable del biogás o biometano producido y comercializado.
La aprobación del procedimiento de gestión de este Sistema de GdO de los gases renovables supone un paso clave para el impulso del biogás, tanto para el sector ganadero como para otros sectores.
Tipo de planta de biogás adaptadas a la industria ganadera
El tipo de planta de biogás más usada para la industria ganadera es la de autoconsumo energético.
El biogás que se obtiene puede destinarse para generar energía térmica o eléctrica, o bien, puede ser purificado (upgrading) para la obtención de biometano.
Este último puede emplearse como biocombustible para la propia industria y vehículos de empresa, o inyectarse en la red gasista.
Con este tipo de plantas, también se aprovechan los digeridos resultantes tras la digestión anaerobia, como un subproducto de valor añadido para la producción de compost o fertilizantes orgánicos.
Las plantas de autoconsumo pueden instalarse para la gestión de residuos de una sola industria, o bien para gestionar los residuos orgánicos de distintas explotaciones (p.ej. cooperativas).
En este caso, las plantas pueden ser, a su vez, de codigestión, obteniendo el biogás a partir del tratamiento de residuos orgánicos de distinto origen y composición.
Con este proceso de codigestión, se consigue una producción más estable y eficiente de biogás, si se hace una selección adecuada del tipo de residuo y una proporción de mezcla correcta.
Las mezclas que mejores resultados están dando son la combinación de los residuos ganaderos con varios tipos de residuos procedentes de la industria cárnica y mataderos.
Otro tipo de planta que también puede ser adecuada para el sector ganadero es la smallbiogas, o lo que viene a ser la versión a pequeña escala de una planta de biogás de autoconsumo.
La smallbiogas permite la valorización de residuos orgánicos a partir de 2 Tm de residuos al día, y se caracterizan por ser personalizadas y modulares, permitiendo su adaptación a las necesidades propias de cada proyecto.
Beneficios del biogás para la ganadería
La producción de biogás a partir de la valorización de los propios residuos orgánicos supone una serie de ventajas para la industria ganadera:
Llevar a cabo una correcta gestión de los residuos, acorde con la normativa vigente y a un menor coste.
Reducción del impacto ambiental al reducir las emisiones de GEI y los malos olores, así como evitar la contaminación del suelo. Esto también trae consigo una mejor aceptación social.
Reducción del consumo de combustibles fósiles en la propia instalación por el aprovechamiento del biogás como energía para autoconsumo.
Favorece la vertebración del territorio y el desarrollo económico de las zonas rurales.
La tecnología del biogás es una tecnología madura, de la que existe suficiente conocimiento y experiencia para dar soporte a su desarrollo, aplicación, mantenimiento y mejora.
Los casos de éxito de plantas de biogás en España han sido resultado de la colaboración entre ganaderos, ingenierías, agricultores y otros actores. Por lo que, este tipo de colaboraciones son las que se debe incentivar.
Oportunidades de expansión en España
El potencial de crecimiento de la bioenergía en España es enorme, dado el elevado volumen de residuos generados por la actividad ganadera.
Según la Asociación Española de Biogás (AEBIG), el país aprovecha actualmente menos del 10 % de su potencial de biogás.
Estas plantas también fortalecen la seguridad energética del país, al diversificar las fuentes de energía y descentralizar la producción.
En un contexto de fluctuaciones en los mercados internacionales de energía, el biometano ofrece una alternativa estable y accesible. A nivel social, el impacto positivo en las comunidades locales refuerza la aceptación de estas tecnologías, posicionando a la bioenergía como una herramienta clave para lograr un desarrollo sostenible.
A medida que el país avanza hacia un modelo energético más limpio, las plantas de biogás y biometano se convierten en pilares fundamentales para alcanzar los objetivos climáticos y fomentar el desarrollo rural.
La apuesta por estos gases renovables no sólo beneficia al medio ambiente, sino que también impulsa la economía circular y refuerza la resiliencia energética del país
