Biometano. Sustituto renovable del gas natural fósil

El biometano, o gas verde, es una fuente de energía 100% renovable que se obtiene depurando el biogás producido por la descomposición de la materia orgánica (plantas, residuos agrícolas, ganaderos y agroindustriales, desechos domésticos, lodos de depuradoras, etc.). 

Su composición química y sus propiedades son idénticas a las del gas natural, por lo que puede inyectarse directamente en las redes de distribución como combustible, o utilizarse como carburante para vehículos en forma de BioGNV, (Gas Natural Vehicular renovable). 

El biometano es un gas neutro en términos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI): el carbono emitido durante su combustión había sido absorbido de hecho por los organismos vivos y ya se encontraba en la atmósfera cuando aparecieron, en lo que se conoce como el ciclo corto del carbono. Por el contrario, el uso de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural) libera en la atmósfera el carbono acumulado durante millones de años en el subsuelo de nuestro planeta. 

También conocido como gas natural renovable (GNR), este gas contribuye al desarrollo de la economía circular: se produce localmente, a partir de residuos orgánicos, y lo consumen los hogares y empresas de la región para calefacción, agua caliente sanitaria, cocina y transporte. Puede almacenarse y transportarse fácilmente utilizando las infraestructuras de gas existentes.

Como pilar de la transición energética, este tipo de gas contribuye a la independencia energética local y sustituye a los combustibles fósiles para el transporte (como carburante) y la calefacción (como combustible), que representan la mayor parte de nuestras necesidades energéticas y la cuota más elevada de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero.


¿Qué beneficios tiene el biometano?


Las propias características del biometano y su capacidad de ser empleado de forma similar al gas natural, le confieren una serie de beneficios o ventajas asociados:

1. El biometano es utilizable directamente por las instalaciones de gas natural.

No se requiere de adaptaciones en las instalaciones para poder transportarlo, ni usarlo en nuestras cocinas o calentadores.

2. Es equivalente al gas natural fósil en cuanto a producción de energía. 

Su eficiencia y poder energético son casi idénticos.

3. El biometano es más respetuoso con el medio ambiente.

Las emisiones de gases de efecto invernadero en el biometano son menores a las del gas natural es su uso como combustible vehicular.

4. El biometano es un recurso renovable.

El biometano puede producirse de manera renovable, de ahí que se le llame gas natural renovable. Es decir, que no se acaba, como ocurre con su contrapartida de origen fósil, puesto que lo podemos generar siempre de forma circular con la gestión de los residuos que producimos.

5. El biometano es fácilmente almacenable y transportable.

Pueden aprovecharse las propias infraestructuras existentes, dedicadas al gas natural tradicional.

6. Es más flexible que cualquier otra fuente de energía renovable.

Los diferentes usos que se le pueden dar al biometano, cubren el espectro completo de electricidad, calor y movilidad.

A estos beneficios señalados, se le unen ventajas económicas: su producción genera una menor dependencia energética, tanto a nivel local como regional.

Contando con las infraestructuras adecuadas, las industrias pueden obtener energía para autoconsumo, y a veces para vender a terceros, mediante la transformación de sus propios residuos.

La producción de biometano en Europa contribuye a los objetivos de desarrollo sostenible, reduciendo las emisiones de CO2 equivalente, mejorando la calidad del aire y anticipándose a la seguridad de suministro e independencia energética europea de terceros países.


¿Cuáles son las ventajas y oportunidades del biometano?


El biometano es un combustible comercialmente viable, con la condición de que esté exento de impuestos y/o se le garanticen otros incentivos fiscales: puede apoyarse en las infraestructuras existentes para el gas natural, la tecnología para su depuración está madura y ha sido probada.

El gas verde proporciona varias ventajas en Europa: contribuye a los objetivos climáticos europeos reduciendo las emisiones de CO2 equivalente mejorando la calidad del aire (sustituyendo a combustibles fósiles se reducen masivamente partículas (<PM10) y emisiones de NOx) anticipándose a la seguridad de suministro e independencia energética europea de terceros (inestables) países.

Además, el uso del digestato como fertilizante cierra el ciclo nutritivo en ecosistemas regionales y evita las emisiones de CO2 que serían liberadas debido a la producción de fertilizantes minerales.

La producción de biogás y biometano genera además empleos verdes en zonas agrícolas.

Por otra parte, el biometano es el combustible energéticamente más eficiente, siendo ahora ya el primer biocombustible de segunda generación ampliamente disponible.


La industria del biometano en europa


En Europa, la industria del biometano está creciendo a buen ritmo. En la actualidad, se produce biometano en 18 países, incluida España, y el número de plantas de producción ha pasado de ser 483 (2018) a 729 (2020). Esto da un incremento del 51%, según señala el Mapa Europeo del biometano, un detallado estudio de la Asociación Europea de Biogás (EBA) y Gas Infrastructure Europe (GIE), que ha publicado su segunda edición.

En este mismo informe, se desglosa la producción de biometano por países, situando a Alemania como líder destacado. El número de plantas de biometano es este país es de 232. A él le siguen Francia con 131 y Reino Unido con 80.

Aunque en España, el número de plantas de biogás crece de manera progresiva en los últimos años, aún tenemos un índice de producción de biometano muy bajo. Esto nos mantiene, de momento, a la cola de los países europeos en este tipo de instalaciones y en la aportación que hacemos a las redes de energía.

Europa, en general, está dando impulso al biometano, aunque también está introduciendo límites para evitar que afecte a la sostenibilidad de las cosechas a partir de las cuales se obtiene.

Está claro que el biometano es un combustible renovable muy interesante y que está llamado a representar un papel importante en un futuro más limpio.


Retos, compromisos y soluciones


Según un detallado informe de la EBA, European Biogas Association, hay una serie de retos, compromisos y “soluciones” para la eliminación de los principales inhibidores que impiden el completo desarrollo del biometano.

Entre estos desafíos, responsabilidades y conclusiones desde la EBA   destacan:

  • Insuficientes incentivos fiscales: Los actuales planes nacionales de apoyo establecidos para las energías renovables, tienden a limitarse a la electricidad verde mientras que el gas verde se queda a menudo fuera de dichos sistemas. Además, los regímenes fiscales en Europa deberían ofrecer incentivos para el biometano similares que para los combustibles líquidos (en base a unidades de energía). La futura Directiva sobre Fiscalidad de la Energía, así como los regímenes de ayudas deberían reconocer el importante papel que juega el biometano en la descarbonización del sector de la energía en Europa.
  • Falta de cooperación transfronteriza: Las diferentes normas técnicas y sistemas de certificación, así como la reticencia de los Estados Miembros para aprovechar los mecanismos de cooperación de la UE (establecidos en la Directiva de Energías Renovables), impiden el desarrollo de un comercio transfronterizo. Dentro del proyecto de la UE, GreenGasGrids, la EBA contribuye a la creación de una plataforma para registrar el biometano a nivel nacional que ayude a eliminar las barreras entre fronteras. La UE debería apoyar con todos los medios disponibles la cooperación entre países, lo que además impulsaría el mercado interno de la energía
  • Falta de una normativa común europea sobre la calidad del gas para acceder a la red de gas: Todos los países que inyectan biometano en la red han desarrollado normas de calidad nacionales, que, desafortunadamente, difieren considerablemente entre ellas. El grupo de trabajo CEN (Comité Europeo de Normalización) TC408, que recibió el mandato de la Comisión Europea en 2010 y está asesorado por la EBA, está trabajando en el desarrollo de las normas en la UE para la inyección en red y el uso como combustible para vehículos.
  • Insuficiente infraestructura para combustibles CNG/LNG para vehículos: No es suficiente en la mayor parte de Europa la red de estaciones de servicio de gas ni el número de vehículos propulsados por gas. La EBA da la bienvenida a las medidas introducidas en la Comisión Europea para una energía limpia para el transporte (European Commission’s Clean Power for Transport Package) que tiene como objetivo el fomento de la infraestructura europea del gas.
  • Falta de reconocimiento político: A niveles nacionales sólo unos pocos Estados Miembros han establecido objetivos específicos para el biometano. Incluso a nivel Europeo, rara vez se menciona al biometano de forma explícita en documentos políticos o legislativos; habitualmente está incluido en términos de gas natural o biocombustibles e incluso ignorado en modelos de trabajo y evaluaciones de impacto. La falta de reconocimiento político es en gran medida consecuencia del desconocimiento: la EBA, conjuntamente con sus asociados, continua constantemente informando a los responsables políticos de la producción y uso del biometano.