Gesalor: cuando el futuro del campo se puede ver con los propios ojos

1. Una visita que trasciende lo cotidiano


Hoy no ha sido un día cualquiera. Los cooperativistas de Gesalor han recorrido el corazón de un proyecto que, durante años, ha sido idea, esfuerzo y perseverancia… y que hoy es ya una realidad tangible. La visita a la planta de biogás de Barranco Hondo, en Lorca, no ha sido solo un acto de seguimiento, sino una experiencia compartida: la de ver cómo aquello que nació como necesidad se transforma en solución.

Caminar entre estructuras en construcción, observar los avances, detenerse ante los digestores que empiezan a tomar forma… todo ello ha permitido poner imagen y dimensión a un proyecto que pertenece a todos.


2. Del problema a la solución: una historia colectiva


Lo que hoy se levanta en Barranco Hondo tiene su origen en una inquietud común: la gestión responsable de los purines. No fue una idea improvisada, sino una respuesta meditada, impulsada desde dentro del propio sector ganadero.

Desde aquellas primeras conversaciones y planteamientos iniciales en torno a 2022, hasta el inicio de las obras en febrero de 2025, han sido años de trabajo silencioso, de trámites, de diseñar el futuro con paciencia. Hoy, ese recorrido empieza a materializarse en hormigón, acero y tecnología.

En este camino ha sido clave el impulso de su presidente, Francisco Román, cuya visión ha contribuido a convertir una necesidad del sector en un proyecto sólido y de largo alcance. Junto a ello, ha resultado determinante el trabajo de Coas Consulting, como consultora de Gesalor, encargada de articular, coordinar y dar forma al desarrollo integral del proyecto desde sus distintas fases.


3. Barranco Hondo: el escenario de una transformación


El enclave elegido no es casual. Barranco Hondo se configura como un espacio estratégico donde la actividad ganadera, la gestión medioambiental y la innovación convergen.

Allí, sobre una amplia superficie, comienza a dibujarse una de las plantas de biogás más ambiciosas de su categoría. Los primeros movimientos de tierra han dado paso a estructuras visibles, a instalaciones que ya permiten comprender la magnitud del proyecto. Lo que antes era plano, hoy empieza a tener altura, forma y sentido.


4. Tecnología y colaboración al servicio del mundo rural


Durante la visita, los cooperativistas han podido comprobar que no se trata de una instalación cualquiera. La planta incorpora tecnología de vanguardia desarrollada por la empresa holandesa HoST Energy Systems, referente internacional en soluciones de digestión anaerobia.

Asimismo, el proyecto cuenta con la participación de Five Bioenergy, pieza clave en el desarrollo e impulso de la iniciativa, completando un ecosistema en el que cada actor aporta su conocimiento para hacer posible una infraestructura de esta envergadura.

Cada elemento responde a una lógica precisa: eficiencia, control, sostenibilidad. Todo está pensado para que el proceso sea limpio, cerrado y respetuoso con el entorno. La innovación aquí no es un concepto abstracto, sino una herramienta al servicio del campo.


5. Una obra que ya es realidad


Ver el estado actual de las obras supone constatar que el proyecto ha superado la fase de las ideas. La inversión, el esfuerzo colectivo y la determinación han cristalizado en un avance visible y firme.

Los cooperativistas han podido recorrer el terreno, observar los trabajos en marcha y comprobar que los plazos avanzan. La planta ya no pertenece al futuro: forma parte del presente.


6. Orgullo colectivo y mirada al futuro


Más allá de lo técnico, la visita ha tenido un componente esencial: el orgullo compartido. Cada paso dado en este proyecto es fruto del compromiso de quienes forman parte de GESALOR.

Lo que hoy se ha visto en Barranco Hondo no es solo una obra en construcción, sino el reflejo de una forma de entender el campo: unida, responsable y con visión de futuro.

Porque hay momentos en los que el esfuerzo deja de ser invisible. Y hoy, para los cooperativistas de Gesalor, ha sido precisamente uno de esos momentos.